
Porque yo soy...
María Soledad, violada y asesinada en Catamarca...
Teresa Rodríguez, muerta cuando reprimían un piquete, allá en el sur...
Y también soy
Romina Tejerina, presa y recluida en Jujuy...He sido
violada por Hoyos en Salta. Soy
Eli Díaz, violada por Benavidez en Córdoba. Soy Leyla y Patricia violadas y
asesinadas en Santiago del Estero.
Soy
Marita, Vanesa, Lidia, Fernanda, Andrea y tantas secuestradas para el
tráfico sexual en La Rioja, Tucumán, Córdoba, Corrientes, Río Gallegos, La Pampa... Soy
Carolina, a mi madre la desapareció la dictadura militar. Soy las
abusadas por los curas y el poder.
Soy las
originarias desterradas de sus casas, soy las
wichis desnutridas, soy la beba que no llegó al hospital.
Soy... una
africana sin clítoris, una musulmana que pueden lapidar, una
colombiana desplazada, expuesta a la violencia paramilitar.
Soy una
mujer estéril por un aborto mal practicado, soy aquella que murió tras un aborto clandestino.
Soy
Ana María Acevedo, quería abortar para curar mi cáncer, me dejaron morir en un hospital de Santa Fe. Yo soy la castigada,
la invisible, soy la maltratada. Como toda criatura marginada, expoliada, espiada y exiliada, me quedo sin lenguaje.
Entonces recuerdo que existe el grito.
Que puedo gritar: Soy MUJER, TRAVESTI, TRANSGENERO, TRANSEXUAL, LESBIANA, INTERSEX, BOLIVIANA, NEGRA, MUSULMANA, INDIA, INMIGRANTE, POBRE, OPRIMIDA...
Soy la que está harta, la que se rebela, la que se organiza, la que quiere cambiar las relaciones sociales, la que quiere desterrar la injusticia, la que lucha contra el patriarcado.